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Reseña de “La elegancia del Erizo”

Me gustan los regalos, ¿a quién no?, y además, ¡que te regalen un libro!! Está buenísimo. ☺

El libro tiene buen ritmo, se divide en 3 partes, (aunque para mí, los libros tienen siempre dos, la primera mitad y la segunda mitad). Y así se los cuento:

Para la primera parte me parecía un libro del tipo “aleccionador”, sutilmente pretencioso, muy adecuado para una historia parisina y clasista, lleno de estereotipos; los ricos, los pobres; los inteligentes, los tontos; los cultos, los incultos. Sin embargo, (así como el erizo), resulta que no es lo que parece. La segunda parte del libro entreteje la historia de Renee, una mujer de 54 años de edad, portera del número 7 de la calle de Granelle, y de Paloma, una niña de 12 años que discurre entre observar los movimientos del mundo y encontrar ideas profundas para compartir.

Así que leer “la elegancia del erizo” es, en su primera parte, como subir las escaleras rectas e incómodas de una altísima (y divertida) resbaladilla de caracol, para la segunda parte sólo queda deslizarse hacia el final.

Habría que advertir que se pierde algo en la traducción al castellano y que ciertamente el sentido del humor francés es distinto del nuestro, (y cuando digo “nuestro” me estoy refiriendo al de México, aunque tal vez ni eso, cuando pienso que Santiago siempre dice que el mío es un “sentido del humor muy solitario”). El caso es que el libro me ha conmovido y he tenido que salir a caminar después de terminar su lectura.

La novela es perfecta de principio a fin. Llena de referencias artísticas, filosóficas y musicales. La felicidad, la belleza, lo efímero y lo eterno se conjuntan para hacer una propuesta sobre la fórmula de la vida, la razón de la muerte y el dolor como el gran maestro de las lecciones que nos transforman.

Aunque no fui completamente feliz con la traducción y la parte del libro que tiene una tendencia aleccionadora, la sencillez de los personajes lo vale todo. Hay que esperar a que el libro se apacigüe dentro de uno. Calmar la sensación de inoportuno, perturbador y estremecedor, o ¿seré yo que con los años me he puesto más chillona?, o ¿será que conecta con los anhelos, lo sublime de la belleza, la literatura, la gramática, la pintura, la música?, o ¿será el argumento estremecedor de que nos dirigimos a nuestro destino sin ninguna posibilidad de eludirlo? Y es que a veces, liberarte, sanar, ser valiente no basta.

Si este libro fuera parte de un menú sería un té de jazmín, o un sashimi con sake, una comida japonesa que disfrutas con tu mejor amiga en una tarde como la de los días que no sabes de qué va, porque comienzan con lluvia y luego hay sol. (O al revés).

 

Datos Bibliográficos

“La elegancia del erizo”

Muriel Barbery

Seix Barral Biblioteca Formentor

Título original en francés “L´èlègance du hèrisson”

2008, Editorial Planeta Mexicana, S.A  de C.V.

Primera edición impresa en México: noviembre de 2008

ISBN: 978-607-7-00033-4

Impreso en México, D.F.

367, páginas

Reseña de “Momo”

Momo, ¡vaya título!… esas 4 letras (y unas cuantas más del nombre del autor), no te adelanta nada sobre la historia que contiene este libro publicado en 1973. Al girar el libro, en su contraportada se describe un contexto de una historia “normal”, no parece nada del otro mundo. La sorpresa que guarda este libro es la veracidad de sus palabras colocadas en un ambiente ficticio pero que de alguna forma es tan acorde a la realidad.

El libro se divide en 3 partes, en el inicio presenta a nuestra protagonista, una pequeña de nombre Momo, y a los demás personajes humanos, el autor nos cuenta cómo viven en la ciudad. La segunda parte hace oficial el nombre de nuestros antagonistas: “los hombres grises”, esas personas que nos van robando sin que nos demos cuenta, casi como un banco. En la tercera parte nos muestra la solución a todos los problemas de Momo y sus amigos, a través del desarrollo de todos estos temas de la vida cotidiana, como aprender a ser felices, la insatisfacción que ocurre cuando se llega a cierto punto de nuestras vidas en el que esperábamos tener resuelta la vida, haber cumplido con la expectativa, y sin embargo esto no ocurre en realidad; todo enlazado con la idea del tiempo, que es el concepto principal en esta historia.

Momo es un libro que se encuentra en los catálogos de literatura infantil, como un cuento clásico, sin embargo creo que es un libro que no tiene restricción de edad, todos deberían leer la historia de Momo, los niños y los adultos, se puede por la ágil narrativa que nos ofrece Michael Ende aunque incluye un mensaje tan grande y que confirma que todas esas divagaciones que pensamos cuando estamos sin nada que hacer, tienen algo de verdad,  que no somos los únicos en preocuparse o cometer errores banales, que siempre, siempre, siempre hay que disfrutar el tiempo que tenemos y a aquellos con los que lo compartimos.

Datos Bibliográficos

Título: “Momo”
Autor: Michael Ende
Editorial: ALFAGUARA
ISBN: 978-607-313-560-3
Impreso en México
Total de Páginas: 320

Reseña de “El elefante desaparece”

El elefante desaparece

Autor: Haruki Murakami

Editorial TusQuets

2016, Tusquets Editores México, S.A. de C.V.

Impreso en México

N° páginas, 344

ISBN 978-607-421-778-0

 

Murakami es un autor controvertido entre los lectores, a mis mejores amigas y ávidas lectoras no logra convencerlas su estilo holgado y sus historias cotidianas, las escucho con atención intentando ser empática con los comentarios sobre éste autor. Después vuelvo a conectar con mis gustos, decidida a darle una oportunidad a “El elefante desaparece”.

El libro no es una novela, en él van a encontrar 17 relatos breves, cotidianos, con una narrativa clara de los lugares que describen atardeceres, climas, personalidades, monstruos, gente de la televisión, graneros, sueños. Lo que no queda escrito es también lo que más me gusta del estilo al escribir de Murakami.  En estas historias, abre la puerta al lector para que se identifique y se apropie de las historias, en la reflexión del lector es dónde siempre decido rescatar a Murakami de las críticas de mis amigas.

“El elefante desaparece” es un libro de lectura ligera, nada complicada, la brevedad de los relatos nos permite avanzar por las 344 páginas de historia  en historia en unos cuantos días. De entre ellos, mis  favoritos son:  “Sobre el encuentro con una chica cien por cien perfecta en una soleada mañana del mes de abril” una perfecta descripción del destino en una sola frase. “Quemar Graneros” la historia de un pirómano con una preferencia por los graneros, un hobbie casi inofensivo, que deja una puerta abierta a la interpretación del lector, sin embargo, ¿si el granero fuera en realidad una mujer? El pirómano inofensivo es tal vez un asesino serial. “El pequeño monstruo verde” una brevísima y mágica historia con un pequeño monstruo enamorado que una tarde sale de entre las raíces de un árbol para pedirle matrimonio a su amada, que resulta malvada. Los ojos no pueden ver lo que sentimos y actuamos dejándonos llevar por lo que nuestros ojos ciegos nos permiten. El mejor cuento para mi fue “Nuevo ataque a la panadería” una pareja de recién casados que una madrugada despiertan con una incontrolable hambre, en el insomnio de la noche creen descubrir la razón de la incontenible hambre y desarrollan un plan para saciarla. Queda descrito entre líneas una extraordinaria complicidad y lealtad en esta joven pareja. Una historia de un amor extraño y lo importante que es conocer a los otros, sobre todo a ese con el que vives.

Pienso ¿qué tipo de alimento sería este libro si pudiera comerse? , a mi mente viene la imagen de una tarde de palomitas recién hechas, mientras estás sentado cómodamente en un sillón reclinable, este libro es cálido, divertido y ligero.

 

Hablando con mi necedad

Cómo no hacer un pastel de zanahoria en navidad

Esta metodología está escrita en el futuro, dirigida a mi en las vísperas de nochebuena del 2016 para prevenir el desastre que viví en aquel momento, donde requería algo más que una simple receta para poder hacer un delicioso pastel de zanahoria.

La elección del platillo para colaborar en la Nochebuena.

Elegir un platillo puede resultar de lo más simple si sabes dónde comprarlo ya preparado, y que tenga buen sazón, de lo contrario ofrécete a llevar el alcohol y los refrescos. En caso de que lo tuyo sea hacer un esfuerzo por cocinar una vez al año -como es mi caso- te sugiero NO REALIZAR EXPERIMENTO ALGUNO y preparar algo que sabes hacer bien, después de todo te aseguro que agradecerán más un platillo delicioso, aunque no navideño, a “algo extraño” tradicional.

Como yo soy tu futuro y conociéndote como me conozco, sé que mi recomendación anterior la leíste en tu celular camino al supermercado y seguramente mezclaste información, por lo que en este momento estarás invocando a san Google para que te dé una receta del pan de zanahoria que viste en facebook hace algunos momentos, por lo tanto el platillo que llevarás es un experimento no navideño.

Los ingredientes

La lista de ingredientes está diseñada para que tengas todo listo ANTES DE COMENZAR A COCINAR.

Para el pan.

2 tazas de zanahoria finamente rayada. Nota: finamente rayada quiere decir que no puedes hacer el pastel, pues no cuentas con los aditamentos para hacerlo y en el súper no la venden. Desiste.

1 ½ tazas de aceite. Nota: Recuerda que tú tienes 3 tipos de tazas en casa que varían considerablemente de tamaño, ninguna con la medida exacta, por lo que no saldrá como se espera. Desiste.

2 tazas de azúcar. Nota: no puede ser eliminada de la receta. Si te preocupan las calorías del pastel, por favor desiste.

1 ½ tazas de coco rayado. Nota: Sí, más azúcar. Desiste.

1 ½ tazas de piña en almíbar picada. Nota: Mucho más azúcar. Desiste

1 ½ taza de nuez picada. Nota: Picada, no aplastada. Desiste

4 huevos. Nota: De ninguna manera este ingrediente hace referencia al nivel de energía requerido para elaborar el pastel, deja trabajar a tu marido y no lo obligues a cocinar contigo. Si no puedes, no repartas. Desiste.

1 cucharadita de esencia de vainilla. Nota: Si no encuentras esencia de vainilla, sino saborizante artificial de vainilla, no intentes hacer conversión de porciones, las matemáticas tampoco han sido lo tuyo. Desiste

1 cucharadita de bicarbonato de sodio. Nota: este ingrediente no está incluido para asegurar una mejor digestión y mucho menos para evitar la acumulación de grasa en tu cuerpo por tanta caloría. Desiste

1 cucharadita de sal. Nota: Se refiere a sal de mesa. Si sólo cuentas con sal de grano por ser más sana, desiste.

Para el betún.

2 ½ tazas de azúcar glas. Nota: Síííííí, más azúcar. Por favor evita hacer experimentos, sustituir el azúcar glas por el azúcar morena no dará el mismo resultado, y tampoco se acercará al merengue que tanto te gusta. Si quieres merengue desiste de hacer el pastel de zanahoria, ese no lo lleva.

1 barra de queso crema. Nota: Si encuentras barras de diferentes tamaños en el súper y no sabes cuál es correcto, desiste.

6 cucharaditas de mantequilla. Nota: si en el súper encuentras mantequilla con sal y sin sal desiste.

1 cucharadita de vainilla. Nota: aplica lo mismo que la vainilla del pan. Desiste.

Preparación del pan

Si a estas alturas del partido insistes en seguir preparando el pastel de zanahoria, te pido por favor que consideres que en esta fecha no habrá madre, amiga o suegra que te rescate. Todas estarán ocupadas preparando algo rico para la cena.

Busca un recipiente que sea lo suficientemente amplio y profundo para que la mezcla al batir no se salpique por toda la casa. Tu tapiz de la sala no podrá limpiarse y terminarás furiosa por haberlo dañado. Saca todo el contenido de envases, trastes ollas y mugreros que tienes inútilmente almacenados en el mueble de la cocina y metete hasta el fondo para buscar la batidora. Recuerda que para estas fechas ya has acumulado unos kilitos de más y no te será sencillo entrar.

Una vez que tengas la batidora en tus manos, busca en el cajón de chunches que nunca usas las aspas de dicha batidora (son esos instrumentos que utilizaste para intentar coser una bufanda sustituyendo las agujas de tejer), lávalas y colócalas en los agujeros de la batidora HASTA QUE HAGAN CLICK y queden bien fijas, ya que de lo contrario saldrán disparadas justo al ya mencionado tapiz de la sala con destino conocido.

Antes de encender el horno y precalentarlo a 180°, te sugiero que te asegures de haberlo dejado vacío, ya que el plástico además de tóxico provoca mucho humo, y no querrás ser nuevamente responsable de encender la alarma contra incendios y desalojar el edificio en esta fecha tan particular. Una vez que el horno está vacío por completo, pide a tu marido que lo encienda antes de que armes un show cómico e histérico intentando hacerlo tú misma.

Mezcla todos los ingredientes del pan y asegúrate de que quede perfectamente mezclado. Por favor, no intentes meter todos al mismo tiempo y después batirlo. Comienza mezclando el azúcar, la sal, el bicarbonato, el aceite y los huevos con la batidora. Cuando se haya hecho una masa homogénea incorpora POCO A POCO el resto de los ingredientes con una cuchara. Si al concluir con esta etapa no ha quedado una masa semilíquida, es momento de desistir. No intentes duplicar el contenido de aceite para que quede como en el video. DESISTE.

Vacía la mezcla en dos recipientes de la misma forma y tamaño. Hacer el pan en un solo molde sólo hará que se desparrame la mezcla y tendrás que lavar el horno, eso implicará más trabajo y no habrá pastel. Insisto, desiste.

Mete los moldes al horno y espera 50 minutos para verificar que el pan ya esté listo. Basta con meter un palillo, no insistas con el cuchillo para pan, ese sirve únicamente para cortarlo.

Mientras el pan está en el horno puedes aprovechar para limpiar todo el desastre. Comienza por la lata de piña y TEN MUCHO CUIDADO al cerrar la tapa que no desprendiste por completo, ya que tiendes a bajarla con un dedo y con el almíbar se resbala hasta quedar tu dedo prensado entre la lata y la tapa, lo que te costará una rajada que te hará llorar.

Al guardar el azúcar glas en la alacena que está tan alta, usa la escalera para que evites utilizar el cuchillo más afilado para empujar la bolsa, que éste la corte y que termines empanizada hasta los calzones. De verdad, desiste.

Preparación del betún.

Ni hablar, por lo visto no han sido suficientes mis sutiles sugerencias para invitarte a NO  HACER el dichoso pastel y ya estás en la preparación del betún, quiere decir que tu necedad es mucha y contra eso no voy a poder. Así que me rindo. Para preparar el betún sólo tienes que mezclar con la batidora el queso, la mantequilla e incorporar poco a poco el azúcar y la vainilla.

Mientras esperas a que se enfríe el pan que sacaste del horno, ve a la farmacia, compra varios paquetes de anti-diarreicos para ti y todos los invitados, así como un paquete grande de papel de baño y un aromatizante.

Una vez que el pan se ha enfriado, coloca uno de ellos sobre un platón y vierte encima el betún que será el relleno. Coloca sobre éste el segundo pan y con el betún restante cubre el pastel y Listo! Habrás terminado no sólo el pastel de zanahoria, sino también con tu imagen de mujer versátil, inteligente y considerada. 20 minutos después de que los invitados hayan comido una pequeña rebanada de tu pastel comenzará la vomitona, recreando con lujo de detalle aquella escena del libro Como agua para chocolate y convirtiendo la navidad del 2016 en una navidad memorable para todos.

Reseña de “Cartas de amor a los muertos”

Cartas de amor a los muertos/ Love letters to the Dead

Autor: Ava Dellaira

Literatura juvenil

Editorial V&R

Impreso en México, agosto 2015

ISBN 978-987-612-851-3

 

Recientemente llegó a mis manos el libro de “Cartas de Amor a los muertos”, me encontraba en una librería buscando un título en particular y mientras el joven que trabajaba ahí me ayudaba a encontrarlo, me quedé mirando los libros que tenían en el exhibidor central. El título llamó mi atención y no pude resistirme, tengo alguna extraña debilidad a leer sobre la muerte.

Cartas de Amor a los muertos nos narra la historia de una joven de 15 años que acaba de ingresar a preparatoria, la profesora de Literatura asigna a sus alumnos el primer trabajo, escribir una carta a una persona que ha muerto. En el desarrollo de ésta tarea, Laurel escribe singulares cartas a Kurt Cobain, Judy Garland, Elizabeth Bishop, Amelia Earhart, River Phoenix, Janis Joplin, Allan Lane, Jim Morrison, Amy Winehouse, Heath Ledger, Allan Lane, E.E Cummingsy John Keats. Entre sus cartas encontramos datos biográficos de los personajes a los que escribe, permitiéndonos integrar a éstos famosos con una historia personal no conocida, un poema, una canción, una anécdota de su vida, muerte, su legado. Las referencias de canciones específicas que nos activan la memoria y nos transportan en el tiempo, por lo que la lectura evoca referencias musicales y es una novela ligera  la mayor parte del tiempo. La primera joya de la que se nutre el libro es este poema de Elizabeth Bishop, “El arte de perder” poema imperdible sobre abandonar, olvidar, descuidar, malgastar de forma cotidiana, todo tipo de objetos o abstractos, lo mismo las llaves que el amor.

Volviendo al personaje principal, Laurel inicia un primer día en una nueva escuela, lo que significa no conocer a nadie y experimentar nuevos desafíos, como hacer nuevos amigos. La protagonista encuentra una manera de sobrellevar esta situación a través del recuerdo de su hermana. Usa su ropa y con ella parece arroparse también con su personalidad, su carisma, su seguridad y su “buena estrella”.

A través de sus cartas el lector la acompaña en el primer día de clases, la nueva escuela, los extraños que se convierten en amigos, las miradas que conectan con el primer amor, los incipientes y tiernos besos que alteran los sentidos llevando al cuerpo a nuevas fronteras de proximidad, las fiestas, el alcohol, los autos, la velocidad. Todo ocurre mientras sobrelleva con alguna dificultad la separación de sus padres, la ausencia de la madre en un momento de inestabilidad y el duelo de su hermana mayor.

La historia trata  no solamente de las vivencias de adolescentes con padres divorciados, también aborda lo que ocurre cuando se es vulnerable. Las hermanas han perdido la estabilidad de la convivencia familiar y cotidiana. La madre decide abandonar al padre y con él, la casa, la familia, las hijas. Las hermanas siempre cómplices, se protegen de la realidad con historias de magia y encanto. La hermana mayor cuida e intenta proteger con sus pocos recursos a la hermana pequeña. Hasta que, tras su muerte, también la deja.

Laurel avanza con pasos confusos al principio y poco a poco más seguros, aunque siempre con claridad sobre la línea que distingue lo bueno de lo malo. Enfrenta valiente un mundo que cambia con rapidez cuidando no ser atropellada y devorada por el mundo que descubre mientras crece. Los personajes que acompañan a Lauren en esta historia son referentes de bondad, amor, amistad, familia, valores que son como faros de luz cuando la vida se pone difícil. Cuando la familia se desmorona es necesario reconstruirse a partir de los referentes que representan esos valores. Las cartas constituyen reflexiones personales que descubren el interior de Laurel, desmenuza por escrito sus sentimientos y pensamientos, razones, decisiones son expuestas. A través de éstas letras encuentra la fuerza que necesita para continuar, descubre su propia voz y reconoce su latido, emerge de lo oscuro de su experiencia reconociendo su propia luz.

La fragilidad y la culpa

En una parte de la historia relacionada con la separación de los padres, y más allá de lo que significa para las hermanas adaptarse a esta nueva dinámica, la protagonista reflexiona sobre lo que considera como “la fragilidad” de su madre. En contraste con la creencia generalizada de que  los padres deberían ser los pilares fuertes que dan protección y guía a los hijos, en ocasiones el carácter de los hijos es más fuerte que el de sus padres por lo que ellos no pueden protegerlos.

En esta historia algo sale mal. Luego de la separación la madre, (que es un personaje delineado con una tremenda culpa por la separación y un carácter débil), concede libertades que sin supervisión ni guía se transforma en libertinaje.

Es una lectura juvenil que trata con dureza lo difícil que resulta a veces dejar la infancia atrás y lo importante que debería ser para los padres, estar atentos, presentes, acompañar, escuchar, observar, guiar cuidar a los hijos mientras crecen.

River Phoenix, Jim Morrison, Kurt Cobain, Janis Joplin, Amy Winehouse funcionan como referencias atemporales que evocan la magia de esta etapa joven; secretos que unen, el primero beso, la rebeldía, sentirse invencibles, creerse inmortales, el poder de la música, el mundo en tus manos. La lectura es también una cordial invitación a conectarte con tus memorias de 15 años, ¿podrías resistirte?

Si este libro fuera parte de un menú, sería un postre de chocolate amargo.

¿Qué es la arquitectura de paisaje?

Probablemente para muchas personas sea un término completamente nuevo, alguna minoría habrá escuchado de su existencia.

Definir la arquitectura de paisaje ha sido por mucho tiempo tema de conversación entre propios y ajenos a la materia, de esta manera existen diversas explicaciones según el enfoque que se le dé.

Pero para poder entenderlo desde cero, hagamos un ejercicio:

Piensen en el lugar preferido de su ciudad,  aquel lugar al que vacacionaron que les encantó o aquel que siempre han soñado visitar; piensen en el camino a la escuela o al trabajo o, en aquello que se asoma por su ventana. Todas esas imágenes son o forman parte de algún paisaje, todos o la mayoría de esos espacios han sido intervenido, si bien no por un paisajista, sí por una persona con la visión de un paisajista.

¿Qué quiere decir todo esto?

Que probablemente la persona que decidió qué árboles plantar en tu parque favorito, o el sendero por el que caminas en esa ciudad colonial, o el que diseñó la zona de descanso de tu hotel preferido tenga alguna formación de arquitectura de paisaje.

En términos más técnicos la arquitectura de paisaje es aquella profesión dedicada al espacio exterior: analiza, planifica, diseña y construye, dentro de un entorno natural o urbano, soluciones que mejoren la calidad de vida de los habitantes o visitantes, siempre desde un punto de vista estético, ambiental  y social.

Actualmente el campo de trabajo de un arquitecto paisajista es muy extenso, pueden colaborar desde la creación de un jardín en una residencia, pasando por un parque urbano o la planificación de una ciudad, hasta el desarrollo y mantenimiento de un parque nacional.

Así que cualquiera que haya sido la imagen del ejercicio anterior: un parque, una ciudad con rascacielos o un bosque al que llegas a acampar; algún paisajista o diseñador con esta visión estuvo intervenido en su planeación.

 

Reseña “Mi planta de naranja – lima”

Mi planta de naranja – lima
Autor: José Mauro de Vasconcelos
Editorial El Ateneo, 2003 42ª. Ed. Buenos Aires
4ª edición, 14ª reimpresión, julio 20014
Impreso en México
N° páginas, 178
Título original: O Meu Pé de Laranja Lima
Traductora: Haydeé M. Jofre Barroso
ISBN 978-607-9043-44-5

Es un libro de literatura infantil y juvenil que nos presenta una historia en dos partes. La primera parte nos introduce en el mundo de un pequeñito de 5 años, precoz, interesado particularmente en las palabras difíciles de las que va descubriendo el significado a medida que crece, la historia se sitúa en Bangú, Rio de Janeiro. Lugar y personajes son descritos a través de la imaginación de Zezé, que transforma un corral en un zoológico, donde una gallina negra bien puede ser también una pantera salvaje y unos matorrales la entrada a la selva amazónica. Zezé lleva dentro de su pecho un pajarito que le ayuda a descubrir cosas y que también se encarga de poner música en su corazón. Zezé habla con todo, y todo le habla.

El niño y su familia se mudan a una casa nueva. Ahí, en una zanja, encuentra una planta de naranja – lima, pequeñita, como él. La planta nos cuenta que “los árboles hablan por todas partes, por las hojas, por las ramas, por las raíces…” y sus troncos guardan un corazón que también palpita. Los dos se hacen amigos y la planta de naranja – lima se convierte en “la cosa más linda del mundo”.

En la segunda parte del libro, se describe una serie de sucesos concatenados, una historia estructurada que parece ser contada desde el recuerdo y la racionalidad del autor, con el sentimiento entrañable y vivo del pequeñito que susurra su historia a nuestros oídos mientras estremece nuestro corazón.

Así, “Mi planta de naranja lima” es un libro que nos cuenta de la ingenuidad y travesuras que lleva dentro el alma de niño, y la brecha que se abre entre él y el mundo adulto cuando hay incomprensión, y falta de atención. Zezé deja libre al pajarito que habita en su pecho, y al soltarlo, el pensamiento va tomando control de todo, mente y corazón. El niño crece, demasiado pronto, le arrancan de raíz su plantita de naranja – lima.

El autor, a través de las páginas va anunciando poco a poco, suavemente  y casi sin darnos cuenta los primeros encuentros con personajes clave, aproximaciones sutiles a las situaciones que más adelante le dan un giro completamente inesperado a la historia. Así como sucede en la vida, cuando un día llega un desconocido que será encargado de cambiarnos la existencia para siempre y quizá convertirse después en la persona más querida, la que dejará en nuestra vida su huella imborrable, recuerdos entrañables y siempre significativos.

La historia de Zezé está llena de bondad, dedicación y ternura, palabras amables con las que habría que tratar siempre a los niños pequeños, con ellas levantar puentes entre los mundos de niño y de adulto que nos permitan recordar nuestra infancia y desde ahí, ser para ellos, tomarlos de la mano cariñosamente y acompañarlos, mientras nos dura la vida.

Una lectura totalmente recomendable escrito en 1968, el escritor narra las experiencias de su propia niñez, es un referente de la literatura brasileña en todo el mundo. Su autor falleció el 24 de julio de 1984 en Sao Paulo.

Ensayo sobre la ceguera – Reseña

Libro: Ensayo sobre la ceguera
Autor: José Saramago
Editorial: Alfaguara, 2009
N° de Páginas, 416
Lengua: Castellano
ISBN 9788420472296

La historia ocurre en alguna cuidad de cualquier país, un sujeto de pronto se queda ciego mientras se encuentra en su auto, esperando a que el semáforo cambie de rojo a verde.

El primer ciego visita el consultorio de un oftalmólogo y ahí encontramos a los personajes que serán contagiados por esta “ceguera blanca”. El primer ciego y su mujer, el médico oftalmólogo y su esposa, la chica de las gafas oscuras, el niño estrábico y el hombre mayor que sólo tiene un ojo.

Las autoridades sanitarias confinan a la población contagiada a una cuarentena en las instalaciones abandonadas de un manicomio y ahí la primera parte de la historia nos muestra que con la ceguera viene la indignidad, y más abajo, como cayendo en una espiral sin fondo, la abyección, miseria y muerte.

Empujados por el instinto de supervivencia este grupo de ciegos inicia un camino de regreso a la ciudad, lugar en el que sobreviven algunos ciegos que se han vuelto nómadas cuyo único propósito es salir a las calles a buscar alimento. Resistencia mental que obliga luego al cuerpo a no darse por vencido ante las vicisitudes de lo que deja de ser cotidiano y se convierte en primitivo.

En cierta parte de esta historia se narra un momento en el que la lluvia cae de madrugada, esa mañana, las mujeres de la historia salen a lavar las ropas que acompañaron al grupo de ciegos en su recorrido desde lo escatológico hasta su redención.

El personaje más importante tiene los ojos en el corazón, es leal, justo, valiente, compasivo y está dispuesto a sobrevivir. Es la mejor versión de sí misma y eso basta para salvarlos a todos.

“Ensayo sobre la ceguera” invita a la reflexión sobre si las circunstancias nos convierten en lo que somos o bien, las circunstancias solo ocurren, y cada uno elige con ellas vivir nuestra animalidad más salvaje o nuestra humanidad más sublime.

Ser ciego, en algún sentido metafórico, tiene que ver con sentir miedo. Cuando la violencia cimbra nuestra humanidad, hay que buscar la bondad en uno mismo para comenzar desde ahí a cambiarlo todo.

Historias de la guerra

Doña Consuelo batió el chocolate interrumpiendo de momento la conversación mientras vertía gradualmente la leche en la chocolatera. Aunque apenas eran las tres de la tarde y el cielo encapotado junto con la humedad del ambiente las había reunido en la cocina para resguardarse del clima en busca del calor.

Mercedes tejía con sus nerviosos dedos de araña un interminable suéter y de vez en cuando echaba breves miradas a su celular que perdía la señal por el clima. Ramona parecía tener “un día de esos” y observaba atenta los movimientos de “las bichas”; unas lagartijas traslúcidas que cazaban insectos en el techo y que de vez cuando bombardeaban de excremento la estancia. Lucía, detrás de su computadora portátil, trataba de hacer un mapa conceptual, tarea de la universidad, pero su mente parecía divagar difusa en los recovecos de una mala situación reciente.

Doña Consuelo que siempre tenía una opinión sobre cualquier tema o un tema del que opinar, recordó sin venir a cuento:

“Cuando los tiempos de la violencia, no hace muchos años para olvidar, ni tan pocos para no contar, llegó a una de las fincas vecinas una pareja de casados con varios hijos. El hombre era ya mayor, tendría unos cincuenta y cuatro años o estaría por llegar ellos. Recuerdo que era de un vozarrón fuerte y una mirada arrogante, pero que trataba con cierta dulzura empalagosa a su mujer, poniéndonos los pelos de punta.

Tres de los niños que tenían no eran hijos de ella, los otros cuatro sí, todos eran varones, incluso el que venía en camino. Por alguna razón, quizá por chismosa o porque mi madre tenía algo que hacer en el pueblo, un día hablando y hablando con el dueño de la tienda en donde comprobamos la remesa los domingos; mi madre se enteró que no solo era la tercera esposa del recién llegado, sino que las dos anteriores habían desaparecido misteriosamente.

̶ Ojalá ésta no corra la misma suerte.̶ Cuenta mi mamá que el tendero suspiró mientras exhalaba una bocanada del humo de su tabaco.”

Doña Consuelo sirvió sin ceremonia las cuatro tazas de chocolate caliente y dividió en porciones iguales un pan que se hallaba en el centro de la mesa. Mercedes sacó de la nevera un pedazo de cuajada que sumergió en su taza y reanudó su labor. Doña Consuelo se sentó en la cabecera de la pequeña mesa rectangular y sorbió ruidosamente la bebida caliente.

Lucía sonrió acomodándose los lentes, Doña Consuelo disfrutaba contar historias de su vida, pero más disfrutaba generar expectativas. La mujer era bajita, compacta, de hombros anchos y cabeza muy redonda. Aunque no era muy mayor, estaba en una etapa indefinida de la vida y llevaba la experiencia en una mirada cansina, a veces opacada por una risa aguda que soltaba de sopetón haciendo sobresaltar a sus interlocutores. Después de untar una porción del pan en el chocolate y de saborearlo con fruición, continuo:

“Pasado algún tiempo, yo ya tendría mi primer hijo cuando la zona fue ocupada por la guerrilla y su ley era la única ley que se podía respetar. Si alguien se robaba una gallina, o dos borrachos se peleaban en la cantina, o tal persona no podía pagar un adeuda…. ellos intervenían para solucionar o en muchos casos castigar.

La justicia no podía tomarse por manos propias y mucho menos se podía dar parte a la policía o el ejército nacional. Ellos eran la ley, y pobre del que no respetara esa simple orden. No era cuestión de estar o no estar de acuerdo.

Un día cualquiera el señor éste del que les hablo, llegó donde el comandante y denunció a su mujer por abandono, el hijueputa tenía vara con ellos porque algunos de sus hijos se habían unido a la milicia, no en esa misma zona pero si en la misma guerrilla.

El comandante puso enseguida dos hombres a buscarla y después de unos días, llegaron con la noticia de que el sábado la habían visto bailando con un tipo del pueblo (así, así y asa) y que después habían salido juntos. Nada más.

̶ Hermano, su mujer se fue con el amante. No hay más que hacer.̶  determinó el jefe guerrillero alzándose de hombros y lo despachó del campamento.

Las cosas se quedaron así por un tiempo, solo mi madre seguía con la intriga y un día que el mismo comandante bajó a cobrar su respectiva vacuna, entre tinto y tinto le preguntó, mi mamá, por el caso de “aquel vecino con la mujer desaparecida” y el guerrillero entre risas le contó lo que él mismo había mandado averiguar.

̶ La vieja se fugó con uno más joven, según nos confirmaron en el pueblo.̶

Doña Consuelo entrecerró los ojos mirando fijamente al vacío.

“Mi mamá se quedó callada un rato y luego volvió a tocar el tema preguntando como era el mentado amante a lo que el comandante respondió con la descripción que le habían dado sus subalternos, al oírlo mi mamá me mandó a llamar y me lo describió nuevamente a mí.

̶ ¿Conoces a alguien con esta descripción?̶

̶ Sí señora, ese es Jetas el hijo de don Gustavo que lleva ya unos meses en la cama porque el toro lo tumbo en las corridas de San Martín.̶

Mamá volvió a mirar fijamente a los ojos del comandante

̶ La mujer está muerta. ¿Donde está enterrada? no lo sé, pero está en esa finca. La descripción que me da del dizque amante es la del ahijado de mi marido y a todos nos consta su convalecencia porque no fue hasta hace muy poco tiempo que recobró los recuerdos. No es la primera vez que a ese señor “se le pierde” la mujer. Es la tercera vez. Don Marciano el de los abarrotes me comentó en algún momento, que ya otras dos veces le ha pasado lo mismo y es por ello que tuvo que venirse de su tierra hace ya algunos años. Don Marciano es comerciante, se entera de las cosas, y yo aseguro que esa señora no abandonó jamás esa finca. Vaya, revise, investigue. Ella sigue ahí.̶

Recuerdo que mamá cada vez que veía al comandante guerrillero le preguntaba por su vecina. Quizá por eso se decidió a buscarla. Puso alguno de sus hombre en la tarea y fue entonces cuando descubrieron que uno de los trabajadores del malparido ese, había hecho un hueco gigante, ancho y profundo donde echaban todos los desperdicios orgánicos”

̶ ¿Estaba allí?̶  preguntó Mercedes apartando de sí la taza vacía.

̶ Espera ̶  dijo Doña consuelo y continuó: “Una tarde como a mediodía, el pueblo se llenó de guerrilleras. Todas esas mujeres marcharon con sus fusiles hasta la finca del tipo. Haga de cuentas unas doscientas mujeres, el único varón era el comandante.

Lo sacaron de la hamaca donde dormía la siesta y los escoltaron hasta el dichoso hueco que ya tenía maleza por encima y le ordenaron cavar.

̶ Así como la metió, la saca.̶  El marica lloraba que no sabía de qué hablaban

̶ No se preocupe entonces mi señor, que si no encontramos nada, mejor para usted. Tranquilo.̶

El hombre cavó hasta que se cansó y enfrentó a las guerreras.

̶ No más, hijas de puta, no más. ¡Mátenme pero yo, ya no cavo más, Mátenme! .̶

Pero el comandante intervino

̶ ¿Matarlo? ¿Cómo se le ocurre? Matarlo a usted es ensuciarse las manos, usted sáquela para darle cristiana sepultura. Ninguna madre merece desaparecer así. Aquí nadie lo va a matar, usted va a morir de viejo, solo y repudiado.̶

El tipo cavó y cavó, todo el día. Empezaba a anochecer cuando finalmente sacó los restos de la que había sido su tercera mujer. Nadie le ayudó a sacarlos, nadie le ayudó a llevarlo hasta la casa, nadie le ayudó a organizarlos; nadie le ayudo, pero las guerrilleras estuvieron con él todo el tiempo. Cuando hubo terminado de acomodar el cadáver, lo sacaron, y lo golpearon hasta dejarlo una sola pulpa de carne sanguinolenta, todas y cada una de las guerreras se dieron el gusto de golpearlo. Luego se fueron, y con él se quedó solo una que le sanó las heridas físicas.

Por ahí anda aun. No abandonó nunca el pueblo porque esa fue la orden que le dieron, se remontó en la finca y no volvió a hacer contacto con nadie, excepto uno de sus hijos que de vez en cuando lo visitaba.”

Doña consuelo calló. Mercedes abrió la boca para contar una historia parecida o quizá para preguntar algo, pero el grito agudo de Ramona seguido de un plop las hizo levantar de sus sillas: Una de las lagartijas traslúcidas había caído en el centro de la mesa.

Escrito por: LA POESÍA DE MIS OVARIOS

Publicado bajo la autorización escrita de su autora: Victoria Quintero

Las intermitencias de la muerte

Autor: José Saramago

“Al día siguiente no murió nadie…”

Llegó a mis manos el libro de José Saramago, un regalo sincero de manos de una buena amiga, mujer extraordinaria que supo detectar, en nuestras largas platicas de amigas, mi inclinación y empatía con la muerte, personaje principal de este libro.

Las intermitencias de la muerte es una historia redonda, perfecta, infinita. Si este libro fuera equiparable a una comida pensaría en un rico aperitivo, un plato fuerte, un postre, un café, es una comida completa.

Un día primero del año ocurre que nadie muere, ni al día siguiente, tampoco el siguiente. Desconcierto, entusiasmo popular, perturbación.

Un país, un jefe de gobierno, un pueblo, una reina, un cardenal, un Dios, algunos gremios afectados como el funerario, el médico y la catástrofe, porque nadie muere. El tiempo sigue pasando y los “no vivos” se quedan suspendidos entre la “no vida” y la “no muerte”.

El gobierno organiza comisiones interdisciplinarias para investigar las razones de lo que ocurre, representantes religiosos, filósofos intentan averiguar qué ocurre y cómo se vislumbra un futuro sin muerte.

Entre los argumentos destaca una reflexión sobre lo que ocurre, “filosofar es aprender a morir” – Monsieur de Montaigne.

La familia campesina que habita en una aldea a pocos kilómetros de la frontera con sus dos parientes en “estado de vida suspendida” cruzaron la frontera, el abuelo y el pequeño hijo engañando a la muerte.

Los vecinos, la denuncia, la condena social, los periódicos, la degradación de los valores familiares, las otras carretas, las otras mulas, las relaciones internacionales junto con las prohibiciones gubernamentales, el surgimiento de la delincuencia organizada, oportuna e ilegal.

La primera mitad del libro nos cuenta una historia de un país que se parece bastante al nuestro, con su pueblo, sus pecados, su falta de valores, el desdibujo de lo correcto que se convierte en lo incorrecto. La política dirigida, las mentiras, la doble moral, la delincuencia, la corrupción, la confusión.

Saramago nos describe con extraordinario sentido del humor las inconveniencias de la inmortalidad. No morir tampoco detiene el tiempo, ni las enfermedades, ni la tragedia,  sí deja suspendidos en un estado de “no muerte”.

La segunda mitad del libro, la protagonista de la historia es presentada como la muerte, así con minúscula, ella que es grande, que nos observa y se conmueve. La que ha acompañado a la humanidad desde siempre, humilde y generosa, inteligente y femenina.

La muerte observa poderosa desde su omnipresencia y en algún punto de la historia se concentra en un humano, un músico chelista que por alguna extraña circunstancia parece escaparse a su destino final.

La música, la literatura, la cotidianidad de una tarde en un parque ordenan la historia para descubrir cómo llegará a su muerte el chelista.

La muerte se viste con el cuerpo de mujer, se acomoda la piel y la sonrisa…

“Las intermitencias de la muerte” nos presenta a una muerte bondadosa, reflexiva, comprometida, determinada, curiosa. Una muerte que paradójicamente, desde su eternidad y su magnífica grandeza, una noche es vencida por el sueño, ella, la que nunca duerme, la que nunca descansa, y “al día siguiente no murió nadie…”.