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Pastel

Cumpleaños en diciembre

Cumplí un año más. Sólo eso basta para sentirme afortunada y agradecida en esta vida. Unos días antes hice una lista con las personas que he compartido este año y las entrañables de siempre. La lista de personas no fue para nada larga. Fue una breve lista de agradecimientos profundos y cariños sinceros. Confieso ahora que hice esa lista pensando en las personas que me gustaría ver en mi protocolo mortuorio, y es que aunque esas cosas nunca se planean con el detalle que merecen, (porque cuando ocurren son ya, lo que menos importa), bien vale la pena andar por la vida al día, con las cuentas claras y los sentimientos confesados.

Así que convoqué a mi pequeña lista de cariños entrañables para decirles “Gracias” por ser parte de mi vida. Estuvieron los que tenían que estar. Pusimos dos velas que representan pasado y futuro (uno siempre guarda esperanza en el corazón de vivir un poquito más), luego de apagarlas, compartimos el mejor pastel del mundo. Lo digo porque estoy segura que llevaba ingredientes imposibles de encontrar en ninguna otra parte, como montones de historias contadas en desayunos que terminan a las dos de la tarde, lágrimas que sanan el corazón y risas que unen en complicidad, elaborado además por manos mágicas, de una chef bondadosa y sabia.

Sonreí contenta porque estaban las personas que me acompañaron en 2016 cumpliendo el  propósito de ese año que fue hacer nuevos amigos. Siendo totalmente sincera fue: tener amigas y ser una buena amiga para los que ya tenía. Los amigos también son familia, pero las amigas son de verdad un pedacito de cielo sabor chocolate ¿Podría existir algo mejor? Sí, que se junten con la familia, la de sangre y la de las almas que coinciden en un momento mágico con el único propósito de festejar la vida.

Sí, ¡estuve muy feliz!  Ya inspirada y con el corazón contento sólo puedo pensar en la última línea del poema de Nervo, que dicta: “¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!”

10-verdades-sobre-el-amor-1

El amor a los 10…

Inició el año escolar en septiembre, quinto grado de primaria, el profesor, las materias y entre los alumnos de nuevo ingreso apareció el nombre de Laura.

Las anécdotas de este año escolar han estado ligadas a este nombre de forma intermitente, un día sí, una semana no.

Así una tarde Santiago me contó que era el nombre de la niña que le gustaba. Luego otra tarde que cambiaron los lugares en el salón de clases y ella estaba ahora a su lado. La tarde de ayer salió del colegio con el semblante triste y desganado comenzó a hablar…

  • Dos terribles noticias las de hoy mamá; primero, que Uriel ya es novio de Laura. Y eso no está tan malo, los rumores corrían en los pasillos desde hace días. Eso no es tan terrible, incluso puedo sobreponerme.

Lo devastador vino después, cuando Pablo me ha confesado que le gusta Laura.

Me quedé en silencio, esperando que terminara de describir sus emociones y lo terrible de la situación. Santiago ha mantenido en secreto su tierna preferencia por esa misma niña, incluso de su mejor amigo. Luego continuó explicándome:

  • Es terrible, porque si Uriel y ella son novios una semana o dos, o tres, tal vez eso no funcione y con el tiempo terminen. A pesar de eso, siempre va a gustarle a Pablo, que es mi mejor amigo y ese solo hecho convierte a Laura en un imposible para mí…

El amor a los 10 es un poco así, profundo, confuso con algo de drama cuando no hay esperanza…

Mi mano se aprieta fuerte a la suya mientras caminamos, y aunque guardo silencio, con ese cariñoso apretón le hago saber que lo escucho, lo acompaño, lo veo crecer y lo amo incondicionalmente, sonrío inclinando la cabeza, no puedo evitar que su corazón se rompa, y reconozco ese código de lealtad entre los amigos de años, porque aunque hoy tienen 10, llevan ya casi la mitad de sus vidas siendo amigos. ☺

Cuánto amor, cuánta vida se nos escapa, día a día.

DEP PacoMex

DEP Francisco

A eso de las 2:30 p.m. recibí una llamada, escuché su voz entrecortada por el llanto, y me dio la noticia.

Paco había fallecido.

Roberto y Paco fueron compañeros de universidad, amigos entrañables de la vida con quien compartió un montón de días felices, de hace mucho tiempo.

Lo conocí una mañana de un día sábado, 2 de julio de 2006, fuimos a un café que estaba por Insurgentes Sur, debajo de un gimnasio donde daban clases de pilates. Recuerdo de ese día su enorme sonrisa y su trato amable. Nos saludamos como si nos conociéramos de toda la vida con un abrazo apretado, sincero, cariñoso. Había escuchado tantas anécdotas sobre él y los días de universidad, recuerdos que al contarse iban siempre enredados con risas absurdas.

Hace muchos años de ese día. Roberto ha llorado como haber perdido un hermano. A mí me ha conmovido su llanto y la muerte de Paco, que también he lamentado mucho. El vacío y la ausencia que deja en el corazón su muerte.

Paco, donde sea que te encuentres ahora, te enviamos luz, paz, amor incondicional, fuerza para trascender y continuar conectando con la divina esencia en ti. Descansa ahora, que encuentres el camino de regreso a la luz, que ángeles te guíen y protejan en esta dimensión de lo etéreo.

Descansa en paz, Francisco del Rosario

Junto con Paco, también muere un poco de sus amigos, mueren con él sus días de universidad, muere su juventud, muere un pasado que cada momento queda más en el olvido.

Cuando alguien muere, no sólo muere la persona en el cajón, también muere un poco de las personas que lo han conocido. Con él, se va algo de nosotros mismos y por eso duele tanto.

Unos días después de su muerte hubo una reunión en la que estuvieron convocados algunos de los que han compartido con Paco esa hermandad a la que sus miembros han llamado “los vecinos”.

Lo bonito de esa noche, después del quebrantamiento, las lágrimas, nombrar ausencia y el dolor que Paco dejó en el corazón de alguno, fue ese extraño ejercicio liberador, reconocer las relaciones que tenemos con los demás, amor o amistad profundos nos unen formando lazos invisibles, redes de soporte donde ninguno de sus miembros cae, porque “no falta nada, porque estamos completos”.

Unirse para recordar los días en que nuestras vidas coincidieron, decir palabras de reconocimiento, reflexión, agradecimiento, soltar las emociones, por los que ya no están aunque dentro de nosotros sigan sintiéndose, porque todos estamos conectados, porque todos somos uno. Juntos es más sencillo encontrar paz, sentir consuelo y soltar el sufrimiento.

De amar se trata, de vivir con propósito, nada nos pertenece, vivir, soltar, morir, trascender.

Esa noche el Capitán Amor nació, para sorpresa mía y de algunos más, me gusta pensar que la energía de Paco estuvo ahí y nos cobijó con su alma alegre, y nos dio consuelo y un montón de fotos que no serán publicadas en redes sociales. (Al menos eso espero)