Archivos de la categoría Nosotras

Macedonia Quejumbres

«Nací en Baja California hace unos años, crecí en Reynosa, Tamaulipas y crecí más en la Ciudad de México, mis amigos los citadinos se imaginan que crecí con botas y caballos, mientras que estuve en el Norte del país siempre me sentí más familiarizada con la ciudad, siempre defenderé “mi rancho” y a mi ciudad. Me gusta escribir desde pequeña pero hasta secundaria me enamoré de ello, empecé a desarrollar una pequeña obsesión con la ortografía desde que me di cuenta de los errores que cometía, sigo aprendiendo. Me considero una persona muy versátil, me gusta estar en silencio leyendo un libro pero también disfruto la compañía, no sé porqué me quejo tanto, si la vida es bonita, exploto cuando no me gusta lo que hace alguien y me enojo fácil.»

Mary Paisajes

Pienso que cuando uno es introvertido resulta un poco difícil describirse a sí mismo… Así es, soy introvertida… a veces algo solitaria aunque también disfruto la compañía, los bares, las fiestas y los conciertos.

Soy generación índie alternativa y disfruto mucho el buen rock, sin embargo no puedo negar mis raíces cumbieras ni mi gusto culposo hacia ellas.

Me encanta moverme y poder expresarme a través del cuerpo, disfruto casi cualquier actividad que así requiera aunque prefiero siempre la danza contemporánea,  la danza aérea y el jazz.

Soy paisajista de profesión y sigo en el camino de mirar quien soy.

 

Vero Saldaña

“Ser cada día una mejor versión de mí misma” es el mantra que me acompaña para cumplir con mi propósito de vida: vivir el bien estar.

De niña aprendí que la búsqueda de la perfección era el estímulo necesario para ser exitosa, una creencia que definía mi identidad en función de lo que hacía, siendo mi incansable compañera de viaje la exigencia y mi eterno enemigo el error.

Contándome esta historia pude alcanzar “éxitos” fugaces, que dejaron en mi camino mucha gente herida, sobajada, minimizada y vilipendiada, pues al ser esclava de la perfección desarrollé la ceguera emocional, un anestésico perfecto que me permitiría vivir “en paz”, lejos del dolor que me provocaba equivocarme. Pero qué es un anestésico, sino una pérdida de sensibilidad generalizada.

Cuando me anestesié, perdí la conexión con el mundo, y desde ese estado, mientras más me esforzaba por llegar a la cima, más bajo caía.

Hoy he logrado reconciliarme conmigo misma, y descubrí que al cambiar yo, cambiaba al mundo (y no al revés), mi propósito de vida es ser feliz, logré redefinir el significado de éxito hasta convertir a la excelencia en mi incansable compañera y al error en mi eterno aliado.

Acompáñame en este proceso de autodescubrimiento y empoderamiento. Un camino donde aprenderás distinciones que abrirán nuevas posibilidades para convertirte en lo que quieres ser.

Karen La Mala

Melancólica de nacimiento y de corazón cálido. Diseñadora de profesión, disfruta del arte creando dibujos, pinturas, fotografías, imágenes que toman vida a través del color y la forma. Nada como la satisfacción de ver un diseño terminado.
Entre sus pasatiempos favoritos esta reír y hacer reír, abrazar y ser abrazada, querer y sentirse querida. Su fuente y centro de amor es su familia.
Es un espíritu ordenado, que evita las distracciones, gusta del silencio y la buena compañía. El café, el limón, el picante y la sandía definen sus sabores favoritos en la vida. Sobre sus intolerancias podemos mencionar los espacios cerrados y los lugares con mucha gente.

Todas las historias tienen un personaje bueno y uno malo. Karen (en la historia de Claroscuro), es “La Mala”, descubriremos a través de su trabajo que en realidad su alias protege un alma justa y honesta.

La imagen de Claroscuro está filtrada a través de sus ojos.

Anhelo del Corazón

Nacida regia, criada por todo México para servir y complacer, mostró desde pequeña un gran talento para sobrevivir. Refugiada en los libros y en sus fantasías personales, logro llegar a los 20 sin perder toda la razón. Se hizo de hijo y marido a los 24 y ahí cambió la vida por una familia. 22 años, 2 hijos, 2 perros y un gato más tarde, tan solo tras la muerte de su madre, perdió la familia y recuperó la razón y la vida. Ahora se dispone a compartir la pérdida del miedo, de la soledad, de los roles impuestos y de la negación del yo con quien se deje.

Patricia Yanelli G.M.

Patricia Yanelli se graduó en la Sociedad General de Escritores de México,(SOGEM). Atraída por el mundo del terror desde niña, Patricia centra sus relatos en historias de este género. Su escritura trasnochada, llena de cuentos sobrenaturales y oníricos, ocupan la mayor parte de su tiempo.

Es amante del cine y de los maestros Edgar Allan Poe, William Hope Hodgson,Amparo Dávila, H.P. Lovecraft y muchos autores más de terror del S. XIX y XX. En su afán por seguir creciendo como escritora, cursó el “Taller de Guión Cinematográfico” en la Escuela de Cine de Cuba de la mano del maestro Francisco López Sacha, y ha tomado diferentes talleres literarios en la Ciudad de México.
Su pasión por las letras la combina con el oficio de periodista, creando guiones para radio y documentales.

Gisela Fosado

Nací bajo la protección de los cerros, en la Sierra Norte del Estado de Puebla, un día después del aniversario de la Revolución Mexicana, en 1986, a eso de las 11:30 am porque madrugar nunca ha sido lo mío, y dándole una sorpresa a mis padres, quienes me esperaban con ropita azul y pañales de niño porque el ultrasonido había mostrado un par de razones para pensar que el primogénito sería niño.

Tal vez en el último momento mi alma decidió que sería más divertido afrontar los retos de esta vida siendo mujer, así, por el puro gusto. Afortunadamente mis padres también habían pensado en nombres de niña, y no tuvieron que improvisar. El nombre que propuso mi padre (tomado de una de sus hermanas) le ganó a otro, débil y desconocido que tenía pensado mi madre, y me llamaron Gisela.
Crecí en mi pueblito, disfrutando las bellezas de la educación básica y media superior, con concursos de escoltas, talleres de danza, desfiles, y ocasionalmente hasta equipos de fútbol. Elegí estudiar Comercio Internacional en la Universidad Autónoma de mi Estado, convirtiéndome en una controversia entre algunas ideas románticas y la realidad del capitalismo que es la senda que camino.
En resumen, hoy soy una serranita que abraza sus raíces pero mira para todos lados para ver qué aprende. Vivo en una ciudad a la que muchos definen como caótica e insufrible, pero a la que yo entiendo y adoro. Soy analítica siempre y disciplinada con lo que me interesa porque considero que la vida no alcanza para todo. Directa pero diplomática, tirana cuando se requiere, pero siempre a favor de elegir mis batallas y amarrar mis demonios porque detesto los dramas (¡la vida no alcanza!).
Soy independiente, introspectiva, al grado de parecer distante, no me molesta la ciudad, ni el tráfico, siempre cuento conmigo misma para dialogar de cualquier tema y transportarme a donde se me dé la gana. Adentro de mi está mi reino y mi libertad, y eso me permite caminar firme en el exterior, con aires de indiferencia tal vez, contando historias a quien quiera escucharlas pero sin dar explicaciones, porque la vida apenas me alcanza para ser como quiero ser, y lo soy.

BK Sinclair

Soy mujer de altares y rituales, de raíces profundas y encuentros infinitos, enamorada irremediable de la vida y sus altibajos.

Sobre lo que me hace feliz diré que me gusta el sabor a mango, lo mismo a mordidas que hecho nieve, agua o gomitas de dulce, me gusta la gente, el mar, bailar, la lluvia, el café en las mañanas, el chocolate en las tardes y el amor a todas horas.

Sobre lo que no me gusta puedo mencionar el drama, la falta de verdad o compromiso, y la cobardía, me asusta la enfermedad, el dolor y la ausencia, aunque me tranquilizo al pensar que todo es temporal.

Hablando de lo que me ocupo debo decir que soy madre, hermana de dos, hija voluntariosa, compañera de vida, profesionista, amiga, confidente y cómplice.

Me gusta establecer relaciones de largo plazo basadas en la confianza, el respeto por el otro y la libertad de elección de cada uno. Disfruto de la música, los libros, la compañía de los niños (que siempre ilumina el alma) y por supuesto escribir. Escribo para RECORDAR de qué se trata estar vivo, dejar rastro de los colores, olores, sabores, emociones, y todos los sentires de esta maravilla que llamamos vida; escribo para activar el deseo del alma y contactar con el anhelo del corazón.  Vida con propósito y en servicio.