Categoría: Letras Libres

ClaroscuroSincMuL

Sé valiente…

Comenzar a escribir, exponer los pensamientos y publicarlos, ciertamente requiere sentirse seguro…

De a poco la seguridad nos ayuda a ser determinados. Ser determinados requiere tener claridad de pensamiento sobre lo que se decide, y sus consecuencias. Es importante tener certeza de que lo que se hace es lo correcto en cada caso y cada vez, aunque esto no es requisito indispensable para actuar, (en los casos en que no se tenga miedo de cometer estupideces, locuras y errores).

No sentir miedo es ser temerario. Sentir miedo está bien, también está bien cometer errores, locuras y estupideces de vez en vez, para aprender de ellos y porque le dan un buen sazón a la vida. Nunca los cometas por deporte, resultan mucho más peligrosos que cualquier deporte extremo; mucho menos te equivoques por  costumbre (podrían arruinarte la existencia).

Se trata de aprender, reflexionar, interiorizar, avanzar y por supuesto estar en paz contigo, ser feliz.

Hoy me siento segura y tal vez ese es el primer paso; luego actuar y veremos qué ocurre…

Razones para un NO

Razones para un NO

Un día común en la oficina sonó el celular de mi amiga BK, era un ejecutivo bancario de esos que describen rápidamente los servicios o promociones disponibles pretendiendo que los des de alta en ese momento. Al recibir la negativa de BK seguramente porque su protocolo lo indica le preguntó sus razones, y aquí vino la respuesta que me hizo sumar varios puntos a mi admiración por esta mujer: “No necesito una razón, gracias”. Qué manera tan concisa y elegante de cerrar una puerta. Cuánta energía nos podríamos ahorrar si aceptáramos que un NO vale por sí mismo y no tendría por qué requerir argumentos de soporte.

Me considero una apasionada del diálogo, me encanta debatir y escuchar puntos de vista diferentes pero ¿les ha pasado que satanicen uno de sus NO de manera automática? Cuando los interlocutores parecen estar a punto de sacar agua bendita y hacer que la bebas para exorcizarte mientras impiden que emitas palabra alguna porque no pretenden escucharte; cuando no quieren intercambiar ideas para empatizar sino inyectarte las suyas para que recapacites y decidas inscribirte al modelo de vida que ellos tienen y promocionan como un ejecutivo bancario que no admite un NO por respuesta.

A mí sí me ha pasado; me pasa casi siempre que digo que NO quiero tener hijos. De inmediato se hacen presentes la censura, la desacreditación, la adivinación, la imposición, el drama y hasta la oferta de visitas guiadas; si ejemplificáramos todo eso en orden sonaría de la siguiente manera: no digas eso, no sabes lo que dices, en unos años vas a cambiar de opinión, al menos uno debes tener, ¿quién te va a arrimar un vaso de agua cuando seas vieja?, te voy a llevar a que conozcas a tu tía fulanita que ni se casó ni tuvo hijos para que veas qué triste es su vida…

Entiendo la curiosidad que generan las respuestas poco comunes, y en contadas ocasiones esta ha dado como resultado agradables conversaciones, donde los participantes simplemente nos escuchamos y reconocemos; sin embargo lo común es escuchar argumentos en contra. Me sorprende lo difícil que es para muchos entender que hay puntos de vista distintos, y que cada quien es libre de elegir cómo vivir su vida. Parecen incapaces de romper el paradigma y entender que cada cabeza es un mundo, y que por increíble que parezca hay muchos otros mundos.

A mí no me molestan las diferencias de pensamiento, pero he llegado a odiar la inmediatez con que desechan e invalidan mi decisión sobre este tema. Pretender que te conocen lo suficiente como para apostar que vas a cambiar de opinión, tiene una ligera carga de soberbia.

A veces, cuando no me dejan ni hablar me pregunto si desconocen el significado de la palabra decisión porque no han tenido oportunidad de leerlo en los diccionarios o peor aún, porque no han tomado ni ejecutado una sola en conciencia. Ser objeto de las circunstancias nos puede pasar a todos, ¿pero serlo siempre? ¡Eso sí es un ejemplo de tristeza! No la vida de la tía que ni se casó ni tuvo hijos.

La Real Academia Española define la palabra decisión como: “Determinación definitiva adoptada en un asunto” y “Firmeza, seguridad o determinación con que se hace una cosa”.

¡Qué palabra señores! Me parece clara y hermosa, entonces ¿qué hay de inverosímil en una mujer de casi 30 años usándola en una frase? ¿Acaso sólo está bien decidir cosas que se apeguen a la norma? ¿Alguna vez se le ha cuestionado a alguien por qué sí quiere tener hijos?

Cada cabeza es un mundo, y como dueños de ese mundo decidimos qué rostro darle a la felicidad. Diferentes cabezas…diferentes mundos…diferentes rostros de la felicidad.

En mi caso, hace tiempo que vengo dibujando ese rostro, y recorro sus trazos como quien disfruta del camino que lleva a un tesoro.

Espero que después de leer esto puedan entender que simplemente decidí no tener hijos. ¿Razones? Tengo muchas razones, tantas que necesitaría otro artículo para enlistarlas y desmenuzarlas, pero en este sólo quiero cerrar una puerta con elegancia dejando claro que:

No necesito ningunagracias.”

Otro mueble

Otro mueble para el cuarto

La habitación del departamento donde vivo mide unos 4×4 metros, tiene dos paredes blancas, una amarilla, y la cuarta tiene un closet y la puerta de entrada.

Una de las paredes blancas (sur) me sirve de cabecera para la cama queen size, la otra (este) tiene una gran ventana que da hacia la calle, la pared amarilla (norte) tiene empotrada la tele que veo acostada en la cama, bajo la tele un pequeño mueble de madera que compramos en una venta de garaje y que nunca me ha gustado, pero que cumple con su función de contener películas que se han visto una sola vez, dos mini laptops que casi no se usan, y el play station que sirve para ver Netflix o blue rays y que tristemente no cumple con la función principal para la que fue creado y adquirido, debería ser como el cesto de la ropa sucia que además de cumplir cabalmente con su objetivo tiene una estructura de madera que me sirve para colgar hasta tres bolsas de mano y un saco. Al lado de la cama hay una silla plegable de las llamadas “perezosas”, con estructura de madera y bordado yucateco en morado y lila ¡hermosa!, la compré en una pequeña expo de artesanías en un parque de la colonia pensando que sería perfecta para leer pero realmente no la ocupo y permanece plegaba junto a un pequeño bote de basura cilíndrico y metálico que visto desde arriba podría ser un punto final plateado que le dé un toque minimalista al párrafo de mi habitación.

Todo eso para decir que el que tiene un problema es el closet, ¡ya no le cabe nada! La parte de los ganchos está bien pero la hilera vertical de la derecha formada por dos compartimentos de 50x50x50cm y tres cajones de 50x20x50cm se ha visto claramente rebasada por la cantidad de ropa y accesorios que desbordan de ellos. Definitivamente necesito la cajonera vintage que vi en una página de diseñadores mexicanos independientes, y de paso colaboro con la industria nacional.

Decido trasladar todo lo que se desborda del closet a la cama, para doblarlo, evaluar el volumen y conocer si las dimensiones de la cajonera vintage son suficientes o si requiero algo más grande. Comienzo a vaciar los cajones, hay mucha ropa que no uso, porque ya no me queda, ya no me gusta, incluso porque había olvidado que la tenía. Hay vestidos que he comprado para diferentes eventos porque no se vale repetir, pero eso sí, la mayoría son negros y la verdad es que todos se parecen, hay prendas sin estrenar, maquillaje comprado hace meses o años, decenas de esmaltes, labiales, delineadores, polvos, cremas de día y de noche, perfumes, todos ellos vestigios de mis intentos fallidos por hacer algo que nunca me ha interesado; collares, pulseras, anillos que no me pongo, un reloj de diseñador que lleva años sin pila, mi última adquisición un largo collar de perlas hecho por una diseñadora jalisciense, comprado hace meses, un día que se me ocurrió que era un básico que debía tener y que por supuesto no he usado ni una sola vez, con todo y que combina con cualquiera de mis vestidos negros.

De repente siento que son más las cosas que no uso, en la parte de abajo hay zapatillas sin estrenar, tenis blancos de tela que se ensuciaron y que no he lavado, más zapatillas… ¿por qué tengo tantas si detesto los tacones? Tal vez podría tomar lo que actualmente no uso y guardarlo en el mueble de madera que ocupa una pared completa en la sala, finalmente si no los uso tanto no veo por qué tenerlos a la mano en mi habitación… Entonces me acuerdo que el mueble de la sala también está lleno, los libros pueden ocupar el espacio que quieran, pero pienso en la pequeña colección de bolsas y mariconeras que tengo bajo llave en ese mueble ¿cuándo fue la última vez que usé una de ellas? Tal vez hace un año, la coach dorada de piel que combina perfecto con unas de las zapatillas que siguen en su caja sin estrenar…En este punto me da pena recordar esa frase que dice “No compramos con dinero, compramos con el tiempo de nuestra vida que tuvimos que gastar para tener ese dinero”…no me malinterpreten, vivo en el capitalismo, lo entiendo, coexistimos, no pretendo que desaparezca y llevamos una relación cordial, es sólo que pensar en el tiempo que gasté en todas esas cosas me sacudió un poco; guardar ropa por si vuelvo a cierta talla cuando esa ropa podría estar vistiendo a alguien más me pareció tan absurdo como comprar una cajonera para guardar cosas que no uso.

Siempre me han parecido de mal gusto esas casas llenas de estantes y muebles que se encuentran a punto de colapsar por el peso de objetos inservibles como recuerdos de bodas, XV años, bautizos, numerosas figuras decorativas, mantelitos de crochet…Esas casas con paredes tapizadas de platos de cerámica, mariposas de papel, cuadros de la última cena en relieve o cualquier decoración que resulte un exceso a la vista, no entiendo que la gente se sienta cómoda con tantos estímulos visuales, no me había dado cuenta que a menor escala y en mi propio estilo también me he convertido en una pequeña acumuladora, una de closet, literal.

Soy una mujer práctica, puedo salir de fin de semana con una bolsa longchamp estándar conteniendo todo mi equipaje, trato de comprar sólo lo que necesito porque siempre tengo la sensación de que un día voy a querer mudarme y que la carga debe ser ligera, entonces ¿cómo llegué a esto? Veo como una montaña de cosas en mi cama se transforma en mariposas de papel que me convierten en una casa de mal gusto…a punto del colapso.

Cuántas cosas compramos pensando que las necesitamos con urgencia, que son indispensables o que son tan hermosas que no podemos vivir sin ellas y simplemente terminan saturando los espacios donde deberíamos vivir tranquilos, ligeros. El mejor halago que le han dado a mi departamento vino del hijo de una amiga, un pequeño genio de 10 añitos que me dijo “me gusta tu casa, es simple, nada en las paredes, pocas cosas en los muebles, simple”, a mí también me gusta simple, no me gusta este exceso así que tomo lo que hace tiempo dejó de ser mío, lo que no forma parte de mi día a día y lo llevo a un lugar donde puedan entregárselo a personas que les den uso, me deshago del peso y vuelve a mí el sentimiento de ligereza, estoy lista para mudarme si es necesario.

Después de todo hasta espacio de sobra tengo en el closet, espero no perder el enfoque, no quiero ser una acumuladora, ni tener cosas que no necesito, ¡nunca más un closet que se desborde! Entonces veo el cesto de ropa sucia sosteniendo tres bolsas de mano y un saco, ¿podría colapsar? Tal vez lo que sí necesito es un perchero, seguro en la página donde vi la cajonera encuentro uno bonito y no tan caro, pero sobre todo funcional. Checo las opciones y me decido por un perchero blanco de madera, también es vintage, de 550 pesos, ¡qué bien se siente hacer compras inteligentes! Me lo entregan en seis días, mientras tanto guardaré las bolsas y el saco en el closet, ¡caben sin problema! con todo lo que saqué ya hay suficiente espacio ahí dentro y…esperen…mejor cancelo el perchero.

MazamitlaP2

Mazamitla

Mazamitla “Lugar para cazar venados”… parece ser un buen lugar para alguien cuyo nombre significa “aquella que es fuerte como la flecha”.

Pienso en la breve travesía para llegar aquí, en cómo las decisiones rápidas, poco pensadas, pueden llevarte al lugar correcto.

Apenas la semana pasada a estas horas regresaba a la oficina a esperar que dieran las 6:00 p.m. (aunque nunca salía a esa hora), y hoy me encuentro en este lugar, donde sólo se escucha el tic-tac del reloj de pared colgado sobre la puerta de la entrada, y leves rugidos de viento que anuncian una posible tormenta. Siento más como una amenaza al primero que al segundo, es más, al segundo le suplico que cumpla su promesa porque el sonido de la lluvia me agrada y a través de estas ventanas me gustaría verla en acción, descargándose sobre los árboles. Del reloj me encargo yo, basta tomar uno de los bancos de madera del mini-bar y ya está.

Arriba de la chimenea hay un televisor, su presencia en este lugar me insulta un poco, pero debo confesar que le temo, me sedujo desde pequeña y espero no caer. ¿Qué sentido tendría estar aquí para ocupar la tecnología? (¡listo!, problema del reloj resuelto). Afortunadamente la señal del celular es limitada, si no facebook me haría suya mucho antes que la televisión.

Aquí literalmente no hay nada, sólo el bosque y otras cabañas, por fortuna lo suficientemente alejadas unas de otras, y como es entre semana, todavía menos de que preocuparse. Estoy cansada y necesito relajarme, no por el viaje sino por las últimas semanas. Intentaré llorar lo acumulado, aunque posiblemente no lo logre. Yo creo que las lágrimas expiran, si no las usas en el momento se evaporan, y puede que llores más adelante pero no serán las lágrimas correspondientes.

Es lo malo de ser una “mujer roble”, nadie espera que te quiebres, que dejes de comer y que te deprimas, al contrario, te hacen observaciones sobre lo que está pasando esperando que las metas todas en una lista que te permita hacer un mejor análisis, porque así se supone que seas… cerebral, visceral nunca, y sentimental menos; y sabes que lo harás porque la vida te ha enseñado a sacudirte el polvo y levantarte rápido, pero eso no significa que antes no quisieras un minuto para abandonarte en los brazos de alguien que te pueda ver llorar sin lástima, que entienda que se trata de un minuto, uno solo y estarás lista. Sólo uno, para que no expiren las lágrimas.

¿En qué momento ser una mujer fuerte se convirtió en una sentencia? Que podamos hacer las cosas solas no significa que queramos hacer todo solas. Al menos por cortesía deberían dejar de asumirlo.

-Mientras pienso esto, empieza a llover… a eso me refiero, ¡gracias!-

A veces me dan envidia aquellas mujeres que han sabido vivir en la indefensión, al menos para el mundo, sus tristezas no son un chiste y por lo tanto no deben tomarse a la ligera. -¡Anda! consiguele un pañuelo mientras yo la abrazo y busco el número del terapeuta, tú tienes muy buen semblante, has podido con tanto, que seguro podrás con lo que sea que te esté pasando, así que ni tiempo para preguntar; por el contrario esta pobre necesita un apapacho, toda la comprensión del mundo y que le hablen con un dulce tono de voz; esto sí es una emergencia.-

La mujer roble lo entiende, no podrá abandonarse en los brazos de alguien, así que echa mano de su tarjeta de crédito para comprar lugar y tiempo que tengan cara de brazos abiertos para lograr su cometido. Lo decide rápido, sabe que si lo piensa mucho ganará el balance financiero que su lado cerebral emita; paga la cabaña, compra los boletos de avión, le da uso a los conocimientos de logística que tiene, y que siempre ha puesto al servicio del comercio internacional…hoy no, hoy los usará para sí misma. Hace una maleta pequeña, en realidad es apenas una bolsa de mano en la que una mujer promedio apenas alcanzaría a guardar peines, maquillaje y cremas para tres días. Pero ella no, odia cargar cosas y a sus 28 años el tema del maquillaje nunca ha sido lo suyo. Las mujeres no se dan cuenta de que las bases y los polvos también pesan, con las cargas de la vida ¿qué ganas de echarse algo extra encima? Por si fuera poco, siento que respiro menos con los poros de la cara tapados, pero bueno, somos pocas las que preferimos sentirnos ligeras y respirar bien, de lo contrario la industria de la belleza no tendría el lugar que ocupa.

La maleta está lista, sólo lo esencial, jeans, blusas que no necesiten plancharse y tenis, porque los tacones tampoco son lo mío. Que combinen es lo de menos, este viaje es de introspección.

Me dormí después de medianoche, para levantarme a las 4:45 de la mañana y tomar el primer metro rumbo al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. A las 6:30 a.m. ya estaba arriba del avión, y el vuelo duró menos que el trayecto de mi casa al aeropuerto. Al llegar a Guadalajara evité ser víctima de las tarifas excesivas de los taxis de aeropuerto, y pedí un uber, qué maravilla obtener con un clic un servicio bueno, bonito y barato. Me tocó una conductora joven, de unos 25 años, a la que le conté que iba a Mazamitla, sola, para despejarme porque acababa de renunciar a mi trabajo y contaba con escasos días para entrar a otro, así que tenía que aprovechar (la historia de la mujer roble no debe contarse a la gente que acabas de conocer), conversamos durante todo el trayecto a la Central Nueva de Autobuses de Guadalajara, aplaudió que me atreviera a viajar sola y yo le deseé suerte para encontrar un trabajo relacionado con su carrera: criminología, ¡tanto material de estudio en el país y los criminólogos andan de choferes! es una pena…lo primero y lo segundo, aunque nos hayamos acostumbrado a ambos.

Tomé el autobús de Autotransportes Mazamitla, siendo la única pasajera (aunque en el camino se fue subiendo más gente) y después de 3 hrs llegué al pueblo mágico. Me agradó el pequeño centro, era justo como lo mostraban las fotos de internet. Me apresuré a comprar comida, haciendo caso al consejo de la mujer que vía telefónica me confirmó la reservación: “hay que llegar con alimentos, porque allá no hay nada”. Una bolsa de bombones, dos cervezas, jamón y queso fueron los elegidos para subir conmigo al taxi que me llevó a la cabaña, incluso un vaso con sandía se coló de último momento, cosa que agradecería en el desayuno a la mañana siguiente…y después de unos 20 minutos de en carretera llegamos a la “cabaña panorámica en Bosque Paraíso”. Le pagué al taxista y le pedí que me recogiera 3 días después, agradeciendo que me dijera que no tendría señal.

La “cabaña panorámica” tenía un “2” pegado en la puerta, mi número según la numerología (sumando los dígitos de mi fecha  de nacimiento). Pagué en efectivo la diferencia que faltaba por el alquiler al Señor Benjamín que me estaba esperando tal como me había indicado la mujer que confirmó mi reservación. Las llaves de la cabaña se encontraban pegadas a la puerta…giré la perilla y ahí estaban ellos, el lugar y el tiempo, extendiéndome sus brazos.

la probabilidad del amor de la vida

La probabilidad del amor de la vida

La calle estaba muy dura, encontrar a alguien que llenara las expectativas de una idealista, que busca comerse al mundo, tener éxito, que no quiere casarse ni tener hijos y que en resumen se tiene a sí misma como proyecto de vida, parecía hasta estadísticamente improbable.

Qué difícil encontrar al amor de novela que dicta el entorno cuando uno piensa que el amor de tu vida debes ser tú, y que de ahí se parte para encontrar no una mitad, sino otra persona completa, para tenerlo al lado y llamarlo compañero de vida.

Con la estadística en contra, más me valía hacerme a la idea de una sexy soltería y disfrutar con lo que fuera encontrando, repitiéndome que como decía Simone de Beauvoir “el polideseo nos mueve”. En eso iba pasando por enésima vez el pandrosito que llega a clases en vivo, que responde bien a todo, y que pa’ colmo ¡saca puro 10!, y el polideseo dijo “vas”…porque hay seres que han estado ahí siempre, pero que no vemos hasta que algo en alguna parte se alinea, y a mí se me alinearon las ganas de un beso. Como ese ser era un coqueto, fue muy fácil para esta perversa pretender que caía en la red. Empezamos a salir y el día que me retó a besarlo lo besé. Qué tierno es el rostro de alguien que piensa que te hizo caer cuando es él quien llega a un punto marcado desde el inicio.

Honestamente pensé que sería un beso, o dos, o tres, sin embargo en el camino resultó estar al nivel, hombre completo para mujer completa, no medias naranjas.

De pronto han pasado ocho años, amando lo bueno y trabajando lo malo, con encuentros luminosos y pausas honestas, con días en los que desde lo más profundo me dan ganas de decirle “te amo” y se lo digo, y otros en los que me imagino metiéndolo a una licuadora y aplastando el botón sin más, aunque eso no lo hago, solamente lo pienso y a veces se lo platico para escuchar con alegría que a él también le pasa, y esbozar un par de sonrisas honestas.

Para nada es el amor que dicta el entorno, y qué bueno, porque no buscaba eso, de hecho no buscaba nada, sin embargo aquí estamos, siendo la improbabilidad que tomó forma, el coqueto y la idealista nos convertimos en una pareja rara, de esas que la gente no entiende y que seguro dan miedo, del tipo sin dramas, tan absurdamente seguros de sí como del otro, tan improbables como que una Simone de Beauvoir muy consciente del polideseo haya tenido a alguien a quien llamó “mon petit être” (mi pequeño ser), quien a su vez la llamaba “beaver” (castor).

Si me preguntan ¿qué es lo que da más miedo de nosotros?, la respuesta es que tenemos muy claro que las personas no pueden pertenecerse entre sí, sólo pueden elegir estar juntos, y eso hacemos, por una temporada o por una vida, un día a la vez.

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El amor a los 10…

Inició el año escolar en septiembre, quinto grado de primaria, el profesor, las materias y entre los alumnos de nuevo ingreso apareció el nombre de Laura.

Las anécdotas de este año escolar han estado ligadas a este nombre de forma intermitente, un día sí, una semana no.

Así una tarde Santiago me contó que era el nombre de la niña que le gustaba. Luego otra tarde que cambiaron los lugares en el salón de clases y ella estaba ahora a su lado. La tarde de ayer salió del colegio con el semblante triste y desganado comenzó a hablar…

  • Dos terribles noticias las de hoy mamá; primero, que Uriel ya es novio de Laura. Y eso no está tan malo, los rumores corrían en los pasillos desde hace días. Eso no es tan terrible, incluso puedo sobreponerme.

Lo devastador vino después, cuando Pablo me ha confesado que le gusta Laura.

Me quedé en silencio, esperando que terminara de describir sus emociones y lo terrible de la situación. Santiago ha mantenido en secreto su tierna preferencia por esa misma niña, incluso de su mejor amigo. Luego continuó explicándome:

  • Es terrible, porque si Uriel y ella son novios una semana o dos, o tres, tal vez eso no funcione y con el tiempo terminen. A pesar de eso, siempre va a gustarle a Pablo, que es mi mejor amigo y ese solo hecho convierte a Laura en un imposible para mí…

El amor a los 10 es un poco así, profundo, confuso con algo de drama cuando no hay esperanza…

Mi mano se aprieta fuerte a la suya mientras caminamos, y aunque guardo silencio, con ese cariñoso apretón le hago saber que lo escucho, lo acompaño, lo veo crecer y lo amo incondicionalmente, sonrío inclinando la cabeza, no puedo evitar que su corazón se rompa, y reconozco ese código de lealtad entre los amigos de años, porque aunque hoy tienen 10, llevan ya casi la mitad de sus vidas siendo amigos. ☺

Cuánto amor, cuánta vida se nos escapa, día a día.

DEPLuisJorge

DEP Luis Jorge

Y así, en una llamada, la familia se hace presente.

Una mañana de abril, el día 3 para ser precisos ha fallecido Luis Jorge. Él fue para mí un hombre encantador de estilo peculiar y dedicación absoluta. Mi tío, quien estoy segura guardaba algunos recuerdos de mi niñez, así como tengo ligadas algunas memorias de mis días de niña a su barba y la picazón que se sentía al darle besos.

Le voy a admirar siempre su convicción alegre y su incondicional apoyo a sus hijos, su amoroso respaldo para que dedicaran su vida a lo que quisieran, y quisieron la música y el rock.

Morir es acaso la cita más importante en la vida de todos. Intentamos no pensarla, postergarla, programarla, y no estamos nunca listos para reconocerla y abrazarla cuando llega.

Su muerte nos ha tomado por sorpresa y ahora duele en el corazón el vacío. Triste y llena de nostalgia deseo que desde donde estés sepas que te quiero. Aquí en este mundo seguiremos rodando y rockeando tu nombre mientras nos quede vida. Promesa

DEP PacoMex

DEP Francisco

A eso de las 2:30 p.m. recibí una llamada, escuché su voz entrecortada por el llanto, y me dio la noticia.

Paco había fallecido.

Roberto y Paco fueron compañeros de universidad, amigos entrañables de la vida con quien compartió un montón de días felices, de hace mucho tiempo.

Lo conocí una mañana de un día sábado, 2 de julio de 2006, fuimos a un café que estaba por Insurgentes Sur, debajo de un gimnasio donde daban clases de pilates. Recuerdo de ese día su enorme sonrisa y su trato amable. Nos saludamos como si nos conociéramos de toda la vida con un abrazo apretado, sincero, cariñoso. Había escuchado tantas anécdotas sobre él y los días de universidad, recuerdos que al contarse iban siempre enredados con risas absurdas.

Hace muchos años de ese día. Roberto ha llorado como haber perdido un hermano. A mí me ha conmovido su llanto y la muerte de Paco, que también he lamentado mucho. El vacío y la ausencia que deja en el corazón su muerte.

Paco, donde sea que te encuentres ahora, te enviamos luz, paz, amor incondicional, fuerza para trascender y continuar conectando con la divina esencia en ti. Descansa ahora, que encuentres el camino de regreso a la luz, que ángeles te guíen y protejan en esta dimensión de lo etéreo.

Descansa en paz, Francisco del Rosario

Junto con Paco, también muere un poco de sus amigos, mueren con él sus días de universidad, muere su juventud, muere un pasado que cada momento queda más en el olvido.

Cuando alguien muere, no sólo muere la persona en el cajón, también muere un poco de las personas que lo han conocido. Con él, se va algo de nosotros mismos y por eso duele tanto.

Unos días después de su muerte hubo una reunión en la que estuvieron convocados algunos de los que han compartido con Paco esa hermandad a la que sus miembros han llamado “los vecinos”.

Lo bonito de esa noche, después del quebrantamiento, las lágrimas, nombrar ausencia y el dolor que Paco dejó en el corazón de alguno, fue ese extraño ejercicio liberador, reconocer las relaciones que tenemos con los demás, amor o amistad profundos nos unen formando lazos invisibles, redes de soporte donde ninguno de sus miembros cae, porque “no falta nada, porque estamos completos”.

Unirse para recordar los días en que nuestras vidas coincidieron, decir palabras de reconocimiento, reflexión, agradecimiento, soltar las emociones, por los que ya no están aunque dentro de nosotros sigan sintiéndose, porque todos estamos conectados, porque todos somos uno. Juntos es más sencillo encontrar paz, sentir consuelo y soltar el sufrimiento.

De amar se trata, de vivir con propósito, nada nos pertenece, vivir, soltar, morir, trascender.

Esa noche el Capitán Amor nació, para sorpresa mía y de algunos más, me gusta pensar que la energía de Paco estuvo ahí y nos cobijó con su alma alegre, y nos dio consuelo y un montón de fotos que no serán publicadas en redes sociales. (Al menos eso espero)

Recordé un día2

Recordé un día.

En estos días, nostalgia y sentimientos extraños.
Estuve revisando unas cajas que estuvieron almacenadas los últimos 5 años.
Encontré álbumes de fotos de los que ahora ya no se usan. Ninguna foto era mía.
Vi en ellas a Roberto en escenarios lejanos como Tailandia, Bangkok, Indonesia.

Hay que conocerlo.
Hay que conocerlo a él y a sus amigos para saber lo entrañable de esos recuerdos. Esos días ya pasaron… hace mucho. Puro pasado.

Me quedó el sentimiento de que esos han sido los mejores días de su vida.
Me quedó la sensación de que no tengo ningún pasado que recordar, ninguno que compartir, ninguna señal de mi vida antes que aquí.
Cerré el último álbum con el sinsabor del alzhéimer en el ánimo.
Me quedé masticando entre pensamiento y corazón aquello que sentía y auto-diagnostiqué tristeza.
Cuando dije en voz alta – Me siento triste – automáticamente recordé la fecha, 09 de mayo.

Mañana la Ciudad estará congestionada de hijos apurados llevando flores y regalos, y ¡Mi madre! ¡Claro!, mi madre y este compromiso renovado por honrar su memoria.

Recordé un día…
Al morir vino mucha gente y familia a la casa, y así estuvo al menos los siguientes días que duró el novenario.
Luego nos fuimos quedando solas. Solas y en silencio.
Unas dos semanas después del novenario entré a su cuarto, abrí la puerta corrediza de su closet, tomé entre mis manos tres de sus vestidos, al azar, y hundí mi cara en ellos. Respiré profundo…

Esa fue la última vez que sentí cerquita su olor.

Lloré.

Respiré.

Luego comencé despacito a guardar la ropa en cajas de cartón.

Mientras escribo, siento lo mismo que en esos días y entonces sé que siempre sí, tengo pasado, sólo que antes de Roberto y Santiago es, mayormente triste.